Retazos de una mismo para formar una nueva imagen
DOI:
https://doi.org/10.65504/23Resumen
El collage en mi vida nace del intento de acercarme a mi madre, de enmendar ese vínculo que venía maltrecho a causa de múltiples factores y detonantes de nuestra historia, más que nada de reclamos infantiles del ego, que exigían el derecho a seguir siendo una niña.
¡Cuánta falta de humildad y aceptación!
Hicimos juntas durante todo ese año un taller de collage en el año 2022, en un lugar llamado “Rancho Aparte” en el balneario Playa Verde en Piriápolis.
Ahí empezó todo…
Una sanación que me atravesó por todos lados. Las dimensiones de mi ser se movieron, migraron, formaron otros patrones, otras perspectivas. Un movimiento transpersonal, translingüístico, compuesto en su mayoría de símbolos, imágenes y retazos de partes rotas.
Cada encuentro del taller era como verme en un espejo: yo misma en cada papel, enmendando, reconociendo, creando, trascendiendo la forma inicial para darle un nuevo sentido y una nueva narrativa a mis creaciones.
El collage, como herramienta de sanación, cala mucho más profundo de lo que podríamos imaginar, pues trabaja en un territorio sin tiempo ni límites definidos y ni siquiera capturables por la razón.
Con el propósito de acercarme a mi madre, terminé acercándome a mí misma…
Retornando a mi madre, tomé la vida y se abrieron portales hacia los infinitos misterios que la componen y que, por el hecho de ser humanos, desconocemos. Aunque yo creo, por no decir estoy convencida, de que sí los intuimos.